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Un blog diferente.

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martes, 22 de abril de 2014

Hamuy, quiero aprender


El Pachachaca se veía grande, turbulento, un mensajero de gran ímpetu que avanzaba conforme a su ritmo y gallardía sobre las faldas de la Quebrada Honda. Recogí la maleta de colgaba en mi lado izquierdo desde mi hombro derecho y abrí el cierre, saqué con mucho cuidado mi cámara fotográfica y encuadré el río que se desliza por el camino trazado miles de años atrás y el puente que lo escolta. Luego... recordé.

***

Ernesto, es un joven que José conoció en su imaginación, o tal vez en un viaje a Abancay. No lo sé. Tal vez llega a ser el mismo en un reflejo de lo que le hubiera gustado ser. Lo seguro es que José estuvo donde estuvo Ernesto. conoció la cultura donde Ernesto se desenvolvió y simplemente (o aún más complejo) decidió contrastar aquellos dos mundos que conoció: el primero, con frases construidas en primera persona, con vestidos y creencias abiertas a aprender y con una alegría prestada que se albergaba en la costa; el segundo, con frases trabadas y llenas de misticismo, con vestidos y creencias sometidas a la imposibilidad cognitiva de ser contrapuestas a otra realidad y con una tristeza a cuestas pero en el fondo con emociones más intensas aprendidas en la niñez, incluso la alegría.

Conocer Abancay, a través de letras, es un paseo por los límites de mi imaginación. Me hubiera gustado estar en Abancay, mientras leía Los ríos profundos, aún más ir por los lugares que describe José, empezando en el Cuzco. Escuchar las campanas de La Compañia, de La María Angola, caminar por aquellos pasajes con paredes de piedras que daban la impresión de moverse, de estar en movimiento a pesar de estar inertes. El mundo desde la perpectiva de Ernesto se convierte en un paisaje de sensibilidad ante la realidad, de melancolía afirmada en el dolor de sus compañeros de espacio, a pesar de ser foráneo tenía mucha identificación con el pueblo donde conocía personas que le agradaban y que odiaba con todas sus fuerzas, enamorándose de las chicas tímidas y deteniendo el tiempo para escuchar el cantar del zumbayllu con sus ojos oscuros que se parecían a los de Salvinia, tal vez por respeto a su amigo no se enamoró de ella, aún así la protegía. Aprendí mucho y contuve mis piernas para no llegar a visitar algunos registros de la existencia de José. Aquel joven impetuoso que lucha por la igualdad, por una sociedad con sentido de respeto y responsabilidad, me identifiqué con él mientras leía su biografía, hasta que llegué al penúltimo párrafo. Tal vez la necesidad de cambiar el mundo en un chasquido y la negación de sus defendidos a querer cambiar lo llevar a entrar en angustia. Fue cuando supe que quiso mucho cambiar a bien su sociedad y logró solucionar aquella interrogante grande de por qué no quieren cambiar, si, lo logró. Escribió y hasta ahora vive. ¿Estaremos dispuestos a atender lo que quería comunicar?

jueves, 17 de abril de 2014

Sirieno

He dejado una luna atrás. Bermeja, como la sangre...

Caen gotas, una tras otra, alrededor de lo que llamo espacio, de lo que llamo círculo, y yo estoy en el medio. Esta es otra de esas ficciones que se crean mientras paso a paso formo un camino de baldosas quebradas.
Un arroyo me trae un aroma místico, el vivir y el sufrir se convierten en un dilema pragmático, errático, jerárquico que no tiene una solución aparente.

Cargo en la espalda una piedra, una perla gigante, un trozo de planeta, en ascenso hacia un "aquí" invisible. Cabalgo sobre el mundo con los ojos vendados, giro en derredor garboso, según el mundo. Se acaba el cielo, se acaba la tierra, se acaba la luna, nos acabamos todos.

Yo sigo siendo Julián. Desconocido, errante, perdido, ignorado. Sigo escribiendo en las mismas páginas que nadie lee, sigo jugando entre manchas de tinta que yacen resecas desde hace casi un año. 

Ella me ha cargado de lunas, de pendientes, de cartas sin remitente. La he dejado atrás, y llueve...

Yo sigo siendo Julián, redundo en mí, porque sobre mí llueve, porque soy yo el que tropiezo al caminar paso a paso sobre baldosas quebradas, soy el que carga y avanza... soy el que escribe esclavo de su libertad, enemigo de su yo.

miércoles, 16 de abril de 2014

Aroma.

Por la abertura de la comisura de tus labios exhala el aliento que le da vida a cada latido.

Por el aire se desplaza el sonido de esa onda delicada que es el amor en esa extraña forma.

Si tan solo supiera en qué código se ha escrito ese exótico lenguaje del aroma dulce de tu aliento.

Si tan solo vinieras y te acercaras y me impregnaras de ese perfume los labios.

Hazlo. Te lo exijo.

Que tus labios no se cansen de aromatizar los míos, quiero de tu aroma y solo de ese perfume respirar, eres el amor para mí, desde tu sonrisa hasta la escritura inmortal, erre de cé, somos el uno para el otro:

Báñame de besos esta tarde y todas las que restan porque hoy y hasta que se pueda contar, te amo.

martes, 15 de abril de 2014

Mayéutica infantil

Me gustaría saber si las nubes están hechas de algodón
Me gustaría saber si el cielo se pinta con acuarelas
Me gustaría saber si el mar termina cuando se encuentra con el cielo
Me gustaría saber si el sol se mueve solo
Me gustaría saber si el viento está apurado por llegar a algún lugar
Me gustaría saber si las plantas crecen o son cambiadas por otras en la noche
Me gustaría saber si los sueños aparecen en mis parpados
Me gustaría saber si la luna se puede morder
Me gustaría saber si las estrellas son huecos en el cielo
Me gustaría saber si a la tierra le duele cuando las personas construyen casas encima
Me gustaría saber si alguien lanza la lluvia desde las nubes
Me gustaría saber si los animales pequeños nos ven como gigantes
Me gustaría saber si los árboles no se cansan de estar de pie siempre
Me gustaría saber porqué las burbujas no caen al suelo como las piedras
Me gustaría saber si tengo un motor en mi cuerpo que me impulsa a moverme cuando escucho música
Me gustaría saber si las cosas que conocemos son realidad o simple ilusión
Me gustaría saber si mi pensamiento es voluntad mía o hay alguien quien me dice qué pensar
Me gustaría saber porqué hay tanto egoismo cuando los recursos pueden dividirse equitativamente
Me gustaría saber porqué el tiempo nos impulsa a movernos más rápido cada vez
Me gustaría saber porqué las personas no pueden vivir sin pelear
Me gustaría saber cómo es posible que vuelen los objetos
Me gustaría saber porqué no creemos algo hasta que lo vemos
Me gustaría saber si lo que pensamos existe
Me gustaría saber qué significa amar
Me gustaría saber porqué tengo ganas de escribir
Me gustaría saber si las nubes están hechas de algodón... otra vez

viernes, 11 de abril de 2014

Afonía.

El silencio me frustra, me limita y estresa.
Una irreverente faringitis ha tomado el control de mis cuerdas vocales, las ha injuriado sin permiso y me ha quitado una de las facultades –en mi opinión– más importantes que Dios le pudo entregar al ser humano.

Esclava de mi garganta. Intento contener las ganas de exponer mis ideas y sueño con poder liberar mi mente de tantas mariposas pensativas; la claustrofobia comienza a reaparecer, es asfixiante y perturbadora.

No puedo reír a carcajadas, ni llorar, ni gritar, ni cantar.

Pero existe algo que –ahora en mi condición– si puedo hacer: escuchar.
Todo el día he reprimido el deseo de contestar, refutar o interrumpir, por el contrario, he escuchado a todo aquel que se ha acercado a mí. Les daba un gesto de aprobación o por el contrario, una sutil mueca negando a lo que me decían. Mi paciencia era probada. Demasiado probada para mí gusto, diría yo.

En mi afonía, he obtenido buenos  resultados: escuche a personas que lo necesitaban, no pelee con ningún cobrador, fui una mejor amiga, mi madre pudo leer tranquila sin oírme cantar y utilice mucho más mi lenguaje corporal.


¡Ah! y en medio de mi propio silencio, leí mucho más. 

jueves, 10 de abril de 2014

Presente.

Me resigno a la noche, a sus palabras, a su negación y a sus suaves caricias sin significado. Me pierdo hoy entre copos de nieve de un invierno temprano y vientos ligeros de un otoño tardío.
Si me recuerdas, aún sigo esperando, pero cruzo el mar para huir de ti como un soldado cobarde. Toda señal que asumí, todo recuerdo que estampaste en mis mejillas y en mis labios, toda carta que llegó cuando empezaba a olvidarte... Todo está aquí conmigo. Lo llevo para perderme con ello en una inmensidad diferente.

Adiós...

Diré a tu oído, en un susurro, que no me queda más por hacer. Retomaré resuelto mi camino, te besaré una vez más y por última vez. Me llevaré mis miedos a otra parte, hasta perderlos por descuido y entonces, quizá, regresar para mostrarte que sigo siendo el mismo, pero diferente.

Pero no me voy...

Hoy, me resigno a quedarme. Porque tengo miedo a perderlo todo, aunque ya tenga todo perdido. Me resigno a intentar una y otra vez, a reinventar mis palabras mil veces hasta que puedan sonar dulces para ti, hasta que puedan mostrarte la realidad en que vive mi mente que te sueña, que tiembla, que busca en tus ojos una afirmación para no desistir... esa misma que tiene miedo, que aunque viese la puerta abierta esperaría afuera, que carga con sus ideas locas por todos lados, que se oculta entre la infinidad de nombres y declara lo que su esencia calla...

en silencio.

En resumen y con la mano en alto...

Hoy, sólo quiero decir que te quiero, que tengo miedo, que te espero. Hoy me voy. Hoy te quedas. Hoy puede ser nuestro último adiós, o nuestro primer final...

lunes, 7 de abril de 2014

Palabra

Palabra
Mancha en el papel
Un contraste perfecto
Un trazo resaltante
Juego de forma y figura
Palabra
Eco resonante
En mis oidos cada vez
Juego de compases
En sonidos y silencios
Palabra
Gesto inconcluso
En los recintos de la mente
Intenciones abultadas
En frases acartonadas
Palabra
Un idioma código
Entre tu y yo
Un secreto
Dentro de uno mayor
Palabra
Te digo algo
Me entiendes eso
Me respondes tanto
Te comprendo esto
Palabra
Vida abstracta
Parámetro colectivo
Conjugados conjuguemos
Comprendemos y aprendemos
Palabra
Una traducción
Una emoción
Un razonamiento
Una producción
Palabra
Escúchate a ti mismo
Léete a ti mismo
Entiéndete a ti mismo
Redunda en tí mismo
¿Qué me quieres decir?