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Un blog diferente.

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viernes, 11 de abril de 2014

Afonía.

El silencio me frustra, me limita y estresa.
Una irreverente faringitis ha tomado el control de mis cuerdas vocales, las ha injuriado sin permiso y me ha quitado una de las facultades –en mi opinión– más importantes que Dios le pudo entregar al ser humano.

Esclava de mi garganta. Intento contener las ganas de exponer mis ideas y sueño con poder liberar mi mente de tantas mariposas pensativas; la claustrofobia comienza a reaparecer, es asfixiante y perturbadora.

No puedo reír a carcajadas, ni llorar, ni gritar, ni cantar.

Pero existe algo que –ahora en mi condición– si puedo hacer: escuchar.
Todo el día he reprimido el deseo de contestar, refutar o interrumpir, por el contrario, he escuchado a todo aquel que se ha acercado a mí. Les daba un gesto de aprobación o por el contrario, una sutil mueca negando a lo que me decían. Mi paciencia era probada. Demasiado probada para mí gusto, diría yo.

En mi afonía, he obtenido buenos  resultados: escuche a personas que lo necesitaban, no pelee con ningún cobrador, fui una mejor amiga, mi madre pudo leer tranquila sin oírme cantar y utilice mucho más mi lenguaje corporal.


¡Ah! y en medio de mi propio silencio, leí mucho más. 

jueves, 10 de abril de 2014

Presente.

Me resigno a la noche, a sus palabras, a su negación y a sus suaves caricias sin significado. Me pierdo hoy entre copos de nieve de un invierno temprano y vientos ligeros de un otoño tardío.
Si me recuerdas, aún sigo esperando, pero cruzo el mar para huir de ti como un soldado cobarde. Toda señal que asumí, todo recuerdo que estampaste en mis mejillas y en mis labios, toda carta que llegó cuando empezaba a olvidarte... Todo está aquí conmigo. Lo llevo para perderme con ello en una inmensidad diferente.

Adiós...

Diré a tu oído, en un susurro, que no me queda más por hacer. Retomaré resuelto mi camino, te besaré una vez más y por última vez. Me llevaré mis miedos a otra parte, hasta perderlos por descuido y entonces, quizá, regresar para mostrarte que sigo siendo el mismo, pero diferente.

Pero no me voy...

Hoy, me resigno a quedarme. Porque tengo miedo a perderlo todo, aunque ya tenga todo perdido. Me resigno a intentar una y otra vez, a reinventar mis palabras mil veces hasta que puedan sonar dulces para ti, hasta que puedan mostrarte la realidad en que vive mi mente que te sueña, que tiembla, que busca en tus ojos una afirmación para no desistir... esa misma que tiene miedo, que aunque viese la puerta abierta esperaría afuera, que carga con sus ideas locas por todos lados, que se oculta entre la infinidad de nombres y declara lo que su esencia calla...

en silencio.

En resumen y con la mano en alto...

Hoy, sólo quiero decir que te quiero, que tengo miedo, que te espero. Hoy me voy. Hoy te quedas. Hoy puede ser nuestro último adiós, o nuestro primer final...

lunes, 7 de abril de 2014

Palabra

Palabra
Mancha en el papel
Un contraste perfecto
Un trazo resaltante
Juego de forma y figura
Palabra
Eco resonante
En mis oidos cada vez
Juego de compases
En sonidos y silencios
Palabra
Gesto inconcluso
En los recintos de la mente
Intenciones abultadas
En frases acartonadas
Palabra
Un idioma código
Entre tu y yo
Un secreto
Dentro de uno mayor
Palabra
Te digo algo
Me entiendes eso
Me respondes tanto
Te comprendo esto
Palabra
Vida abstracta
Parámetro colectivo
Conjugados conjuguemos
Comprendemos y aprendemos
Palabra
Una traducción
Una emoción
Un razonamiento
Una producción
Palabra
Escúchate a ti mismo
Léete a ti mismo
Entiéndete a ti mismo
Redunda en tí mismo
¿Qué me quieres decir?