El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre.
Anónimo
En cada niño nace la humanidad.
Jacinto Benavente
He sido un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de
tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El
océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mí.
Isaac Newton
He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño.
Joseph Heller
El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del
niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo.
Aldous Huxley
Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino
hacer de él alguien que no existía.
John Ruskin
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La semana pasada escribí sobre la aventura de descubrir un camino
de palabras nuevas y el privilegio de pensar como niño en momentos cuando es
necesario. Al parecer por las frases expresadas por pensadores, escritores y
personajes influyentes en la sociedad de su época no soy ni el primero ni el
único. Y en base a esta inquietud universal de cómo descubrir el pensar de un niño es lo que escribiré hoy.
No soy padre,
para empezar. Pero sí fui niño. Un participante en el proceso de la educación.
Asimismo, el día a día de mi trabajo me permite conversar conocer muchos padres
y sus preocupaciones.
Hace un mes
aproximadamente, un amigo tuvo su hijita. Y hace unos días conversamos sobre la
paternidad en los aspectos que conocimos. Nosotros como hijos, él como padre,
yo como tío, él como hermano, yo como observador, él como consejero familiar,
yo como psicoterapeuta.
A raíz de esa conversación comprendí que no existe una guía o un
plan estricto para ser padre. Pero lo que existe son pautas que más o menos
esbozan un objetivo: No fracasar como padres proveyendo a nuestros hijos las
herramientas necesarias para superar los obstáculos que se le presenten en esta
vida.
Entonces el fracaso como padres ocurre cuando estas herramientas
no funcionan y las consecuencias se hacen mucho más tangibles al tener que
depender nuevamente del abrigo del padre para superar un obstáculo no superado.
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Las herramientas de afronte que tenemos las aprendimos de nuestros
padres, en primer lugar. Es en la adolescencia cuando decidimos seguir
utilizándolas o cuestionarlas. Al cuestionarlas aprendemos otras herramientas
de afronte a partir de nuestra interacción en nuestro grupo social. Y, conforme
vamos creciendo, aprendemos con mayor voluntad y apoyados en el filtro de
nuestra razón. El uso equilibrado de nuestra voluntad y la razón nos llevan,
por lo tanto, a la madurez. Y estamos preparados para educar a nuestros hijos
en lo aprendimos y consideramos útil para ellos. Sin embargo, a medida que
ellos crecen tienen a su vez la opción de cuestionar nuestra educación y
decidir si desean seguir con lo aprendido o aprender nuevas herramientas de
afronte. Y así hemos venido desarrollando nuestro carácter durante
generaciones.
Entonces el foco de nuestra atención puede centrarse en el
desarrollo de dos factores importantes de la cognición humana: la voluntad y la
razón. Traduciéndolos a términos educativos sería el autocontrol y el
razonamiento.
No hay mejor
enseñanza sino a través del ejemplo. Por consiguiente, estos dos factores han
de ser pilares de nuestro carácter y posteriormente, y sin lugar a dudas, lo
serán de nuestros hijos.
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- ¿Cómo integras el aspecto espiritual al momento de conversar con
tus clientes? - me preguntó mi amigo, quien cumplió un mes de ser padre.
- Es una dimensión transversal al ser humano – Le respondí
No dejamos de ser espirituales en ningún instante, a veces
pensamos como si fuera una opción de bloquear/desbloquear. Sin embargo, desde
mi punto de vista, es un aspecto que es inherente al ser humano. Al momento de
tomar decisiones las tomamos basadas en nuestras creencias y éstas son
particulares según cada vivencia que tengamos. Por lo tanto, las creencias que
tenemos son la traducción cognitiva de nuestra vida espiritual.
Del mismo modo en que hacemos ejercicios para mantener la salud
física, que estudiamos o trabajamos para mantener la salud mental, que
conversamos con nuestros amigos para mantener nuestra salud social, deberíamos
también desarrollar actividades espirituales para mantener un equilibrio
integral. La mayor necesidad, entonces, se dará en la crianza al buscar
desarrollar e integrar estos cuatro aspectos transversales a la vida de un
menor. Ahí se ejercitará la voluntad (dominio propio) y la razón como herramientas
vitales para el camino que le corresponderá seguir, aún cuando ya no estemos
acá.
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TED, el portal de videos de conferencias motivadoras, innovadoras
y de interés público presenta cuatro casos de niños que destacaron a su
temprana edad y que tienen muchas ideas por compartir con todos. Te invito a
verlo en el siguiente link: http://blog.ted.com/2013/03/06/4-inspiring-kids-imagine-the-future-of-learning/ y a compartir tu opinión en el portal de DTLP.