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Un blog diferente.

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viernes, 21 de marzo de 2014

Un pequeño relato.

Queridos lectores(as), publico este post, solo con el afán de compartir con ustedes, los  interesantes argumentos y mitos que pude recopilar de una historia andina, durante mi curso de "Redacción y Argumentación". No creo en aquello, sin embargo, respeto las creencias de cada persona. 
¡Disfruten este pequeño relato!


Entre los fríos y secos vientos de la provincia de Chota, Cajarmarca; estaba en su pequeña casa junto a la montaña, Margarita.
Hoy, por primera vez, después de tres meses de casada: dormiría sola. Aquello la aterraba. Ella había escuchado y sabía de muchas leyendas oriundas de su pueblo, vinculadas a los “espíritus de los lagos”, para su desgracia, en las faldas de la montaña, cerca de su casa, había un lago pantanoso.
Margarita esperaba a su vecina, la cual la acompañaría, pero de pronto… su perro comenzó a ladrar con fuerza. Ella se asomó a la puerta. “¡Margarita, Margarita!” escuchaba que la llamaban; era una femenina y atractiva voz.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al percibir una silueta que se lanzaba al lago, estaba casi segura de que era una mujer.
Enmudeció. Sus músculos se paralizaron, su pulso se aceleró; lo único que podía oír era a su fiel amigo ladrando delante de ella, como queriendo protegerla.

La figura se esfumó; su lago, le había dado una sorpresa.

jueves, 20 de marzo de 2014

Quiero escribirte una canción

Hoy quiero escribirte una canción, una que no sea famosa, pero que exprese lo suficiente para llegar a ti.
Quiero llegar a tus oídos, invadirlos, conquistar tus sueños y convertirme en parte de ellos... y todo eso de la manera más dulce. Quiero morir en tus labios, vivir en tus manos, y en tus caricias perderme y encontrarme con el amor.
Quiero olvidar los finales, adorar cada comienzo, cada alba, cada pequeño rayo que se asoma sobre las olas de nuestro mar sereno. Y sentarnos a oír la noche mientras estrellas se alejan para dar paso a las nuevas luces, a la luz de la mañana, esa luz que, tan similar a ti, revitaliza.
Quiero cantarte al oído, amarte en notas y en silencio, quebrar la escena y volver a nacer en tu corazón.
Que nada importe, que sigamos el ritmo de nuestras almas, amando con la voz, con los ojos...
Hoy quiero escribir una canción. Yace mi piano empolvado en algún rincón y yo garabateo en una hoja vieja. Trato de llegar hasta las inescrutables profundidades de la música, hacer algún pacto temporal con ella para vivir juntos ese instante de melodías y belleza, ese instante y nada más.
Atisbo una vez más fuera de casa para buscar un suspiro extraviado y comenzar todo con un silencio. Empezar en sol, por tu luz; empezar con un si, porque si apareces de repente es casi suficiente.
Pero es un tanto absurdo, ¿sabes?, tratar de forzar a la música a juntarse con la musa, mezclar agua con agua, mezclar amor con amor. No da nada distinto, pero da más.

Hoy quiero escribirte una canción que empiece contigo y termine en mi corazón...


martes, 18 de marzo de 2014

Luna y lunares

Una vez más observando la luna... preguntándome sobre la relación con las mareas y el misticismo que la envuelve como desencadenante de males, milagros y fenómenos de la naturaleza. Recuerdo observándola desde la playa, desde la cima de una una montaña, desde la rivera de un río, desde el último piso de un edificio, desde una calle de juegos infantiles, por la ventana del carro, por la ventana de mi cuarto ahora, extiendo la mano encuentro una hoja de papel que guardé hace muchos años y leo un poema que Jaime Sabines, poeta mejicano, escribió...


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas. 

Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama, 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 


no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas

Esbozo una sonrisa, un recuerdo se apodera de mi pensamiento, otra vez, y sueño despierto.

En el cuarto menguante, teniendo en la penumbra, al fin, un poco de privacidad lágrimas de la luna alegre caen hacia la tierra y reposan en las pieles de sus habitantes, a esas lágrimas yo las llamo lunares.