Te has convertido en parte esencial de mi existencia. Eres una imagen cargada de mucho más que recuerdos y rosas marchitas. Una sola imagen que parece el libro de texto de la vida que nunca leí, que debí leer antes de lanzarme a la práctica.
En medio de música suave e infantil recuerdo, sin arrepentirme, el pasado.
Tal vez mañana, tal vez mañana. Quizá una sola palabra o un pequeño conjunto de ellas puedan significar mucho en algún otro momento futuro. Desarmado en medio de una guerra sin sentido, agito una lanza ajena para pedir ayuda, corro y me embarro en medio de tanta... tanto desperdicio. Sólo tal vez alguien grita, tal vez alguien también pide ayuda, mientras yo estrujo un pequeño conjunto de palabras que me permiten aún respirar y sentir que vivo.
Ella ha partido con auroras y se ha escondido junto a las estrellas. Mi armadura de caballero errante yace chamuscada en alguna esquina de una tierra de nadie y, quizá, mía. Sus ojos se llevaron en un adiós feliz mis últimos suspiros, el cielo azul y violeta otra vez invadió mis pupilas y la luz acompañada del trémolo de las hojas llegó hasta mi oscura habitación.
Mi habitación desierta suspira en soledad, los recuerdos han viajado a tierras de violetas, flores del olvido, que hoy florecen para ella... la que ya no está.

