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Un blog diferente.

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lunes, 5 de mayo de 2014

Cadenas

5 de diciembre del 2011.
De pronto en mi afán por escribir he volteado mi mundo, he roto mis esquemas. Sólo miro de vez en cuando la pantalla mientras mi pensamiento vuela algo apresurado por las responsabilidades del día que comenzó. Entonces comienzo a ensoñar parte de mi mundo.
Hoy no espero un día gris, tampoco un día soleado de esos que detesto... Pero no podré evitarlo, Lima es así: gris y soleada. Vive en su contradicción de desierto con mar. Y así a veces siento estar. Mis contradicciones se han hecho poco notorias con la práctica en los años, pero esas contradicciones son las que no me dejan expresarme libremente. Simplemente vivo con grilletes y una llave que no he decidido usar por miedo a saber que hay tras la puerta de salida de la prisión.Mi personalidad deambula entre la miseria y el elevado status ideológico. Indeciso mantengo mis dedos suspendidos en el aire a veces para idear algo atractivo. A veces trato de escribir mostrándome serio, intelectual, tan maduro y esperando que todo se conecte, esperando que todo parezca tener forma. Incluso ahora mismo me doy cuenta que lo intento. He vivido preso de mí.
Sin embargo algo me ha gustado de estar preso. Me he fortalecido. Y sé que ahora que decido quitarme las cadenas saltaré muy alto que sentiré volar, correré velozmente y sentiré al aire rozar mi rostro y decir que soy libre. Y ahora que soy libre (vuelvo a contradecirme) me doy cuenta que nunca fui preso, que simplemente me faltaba entender el propósito de las cosas, como a veces suele pasar.
 Aún mantengo miedos, aún doy vueltas en mi propio eje de vez en cuando, aún se me entumece la espalda como reflejo involuntario al recuerdo del peso que tuve que cargar toda mi vida. Pero ahora mis músculos se han hecho fuertes. No hablo de músculos físicos, hablo de músculos en sentido... emocional, o mental. Las cosas parecen más ligeras. Tanto que a veces me olvido que los demás aún no abren sus grilletes y los fuerzo a avanzar y sin querer les hago daño.
Aún tengo mis cadenas... a veces las uso cuando dejo de correr y necesito seguir fortaleciéndome o cuando vuelo peligrosamente alto y necesito un peso para descender.

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