5 de diciembre del 2011.
De pronto en mi afán por escribir he volteado mi mundo, he roto mis
esquemas. Sólo miro de vez en cuando la pantalla mientras mi pensamiento
vuela algo apresurado por las responsabilidades del día que comenzó.
Entonces comienzo a ensoñar parte de mi mundo.
Hoy no espero un día gris, tampoco un día soleado de esos que detesto...
Pero no podré evitarlo, Lima es así: gris y soleada. Vive en su
contradicción de desierto con mar. Y así a veces siento estar.
Mis contradicciones se han hecho poco notorias con la práctica en los
años, pero esas contradicciones son las que no me dejan expresarme
libremente. Simplemente vivo con grilletes y una llave que no he
decidido usar por miedo a saber que hay tras la puerta de salida de la
prisión.Mi
personalidad deambula entre la miseria y el elevado status ideológico.
Indeciso mantengo mis dedos suspendidos en el aire a veces para idear
algo atractivo. A veces trato de escribir mostrándome serio,
intelectual, tan maduro y esperando que todo se conecte, esperando que
todo parezca tener forma. Incluso ahora mismo me doy cuenta que lo
intento. He vivido preso de mí.
Sin embargo algo me ha gustado de estar preso. Me he fortalecido. Y sé que ahora que decido quitarme las cadenas saltaré muy
alto que sentiré volar, correré velozmente y sentiré al aire rozar mi
rostro y decir que soy libre. Y ahora que soy libre (vuelvo a contradecirme) me doy cuenta que
nunca fui preso, que simplemente me faltaba entender el propósito de las
cosas, como a veces suele pasar.
Aún mantengo miedos, aún doy vueltas en mi propio eje de vez en cuando,
aún se me entumece la espalda como reflejo involuntario al recuerdo del
peso que tuve que cargar toda mi vida. Pero ahora mis músculos se han
hecho fuertes. No hablo de músculos físicos, hablo de músculos en
sentido... emocional, o mental. Las cosas parecen más ligeras. Tanto que
a veces me olvido que los demás aún no abren sus grilletes y los fuerzo
a avanzar y sin querer les hago daño.
Aún tengo mis cadenas... a veces las uso cuando dejo de correr y
necesito seguir fortaleciéndome o cuando vuelo peligrosamente alto y
necesito un peso para descender.
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