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Un blog diferente.

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miércoles, 20 de agosto de 2014

Tuyo y de nadie más.

Que controles los minutos que solían ser sólo míos,
que respires dentro mío en el espacio infinito.
Que me tomes de la mano y no te atrevas a soltarla,
que me lleves a esa estrella sin que pueda yo dejarla.

Que me selles como tuyo y de nadie más que tú,
que me sigas hasta mañana, no me dejes caminar,
que me digas que me amas aún si no puedo escucharte,
que me escuches en silencio, que te atrevas a besarme.

Porque de todo lo que diría, podría asegurar
que jamás en este mundo podría yo amar
a alguien como a ti así como te amo.
Confieso, mi amor, que eres mi milagro.

Que me distinga entre todos porque eres sólo mía,
que la gente tome en cuenta cuánto yo no merecía,
de las muchas bendiciones llegaste tú a mí,
hermosa damisela cuánto a mí me haces feliz.

Que las múltiples razones que existan para mí,
que ninguna sobrepase el poder que me une a ti.
Porque te amo con verdad, como nunca he amado yo,
estoy seguro que contigo... He encontrado el amor.

*Publicado por primera vez el 9 de Junio de 2011.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Tener.

Cada sombra tiene su luz;
cada voz, su silencio;
cada lágrima, su emoción;
cada momento, su recuerdo.

Un día, su atardecer;
una canción, su armonía;
un camino, su destino;
una casa, su salida.

La mañana, su cielo;
el viento, su silbar;
la lluvia, su arco iris;
el vivir, su respirar.

Cada fuego, su luz;
cada río, su caudal;
cada montaña, su horizonte;
cada mar, su profundidad.

Un gato, sus bigotes;
una paloma, su cantar;
un búho, su paciencia;
una araña, su tenacidad.

La libertad, su restricción;
el perdón, su reconciliación;
la alegría, su brevedad;
la paz, su longanimidad.

Cada vida, su latido;
cada ser, su levedad;
cada esencia, su consistencia;
cada humano, su motivo.

Un juego, su recreación;
una historia, su decisión
un niño, su aprender;
un anciano, su educar.

El dolor, su episodio;
el error, su enmienda;
ea inocencia, su sutileza;
la bondad, su consecuencia.

Cada palabra, su significado;
cada mensaje, su autor;
cada espacio, su lugar;
cada anhelo, su tal vez.

Un miedo, su precaución;
una carrera, su galardón;
un sacridicio, su recompensa;
una respuesta, su reacción.

La felicidad, su futuro;
la perseverancia, su fruto;
el amor, su abnegación;
el corazón, otro corazón.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Retazo

Me ha mirado con ojos de azucena. Su carita dulce y serena me dicen que estamos en la última página de un libro antiguo: Es el adiós. Me calla, a veces, su sonrisa en mi intento de decir tantas palabras como sean posibles en el menor tiempo. Y me quedo sin voz.
Me ha mirado con sus ojos de azucena, me ha dicho que la magia nos ha llevado lejos, pero no podemos ir más allá.
Me ha mirado, sí, y a veces siento que el corazón se me reduce a nada. Como si las alas heridas de una avecilla roja se agitaran en medio del abismo mostrando una esperanza sin futuro.
Tendido sobre lo que llamo cielo, siento que el viento se ha convertido en cómplice, la lluvia en enemiga y nosotros, los que quedamos en esta última página, en tinta corrida.
Ella ha mirado por última vez mis ojos cerrados, y yo he sentido su adiós.
Las calles, los pasajes, la ciudad, se desmoronan como parte de la misma utopía que nos rodeó alguna vez.
Una hoja amarilla vuela motivada por el viento, y nosotros estamos allí. Somos parte de un párrafo perteneciente a un libro de fábulas y cuentos de hadas...
Pero la lluvia nos difumina y todo acaba así.

Me ha mirado con ojos de azucena, y la tierra ha frenado un instante para empezar otra vez.