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Un blog diferente.

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viernes, 23 de agosto de 2013

Pequeñeces.

¿Será algo pequeño la mirada de un niño que se alza refulgente y pícara, escondiendo el candor de su genuina inocencia?
¿Tal vez el sonido que se mezcla del intrépido viento al juguetear con las secas hojas?
¿Se toma por insignificante el envolvente calor del tierno beso que una madre deposita con suavidad y protección eterna en la frente?
 ¿Las vibrantes notas del llanto de un bebé al nacer?
¿Y que diremos de los armonizantes colores de una perfumada e indefensa flor?
¿No tomamos como grandeza la libertad de deslizar los brazos al cielo?
¿Sin sentido el agolpar que se produce en el pecho, el incesante latir del corazón?
¿Minúscula la mano que te ofrece ayuda?
¿Una trivialidad el cantar de las aves?
¿Poder respirar?
¿Cerrar los ojos, contado por pequeñez, ante un apasionado y tierno beso? ¿Podrá ser nadería la sonrisa fresca y vigorizante de aquel que ama sonreír?

¿Amar?, ¿besar?, ¿reír?, ¿vivir?

Pequeñeces, pequeñeces, ¿será que el mundo está compuesto por ellas? ¿Pequeño todo o pequeño nada? Empequeñecido es mi razonamiento, creyendo por un falaz momento, que tanta maravilla que suena a cuento, puede ser considerado como pequeño.

1 comentario:

  1. A todas las preguntas respondería con un "no" rotundo. No pueden ser consideradas pequeñeces, sino pequeñas cosas que conforman un todo: la vida, la felicidad...

    Me ha gustado.

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