Páginas

Un blog diferente.

Un blog diferente.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El fantasma.

 Sus cuerpos flotaban descoloridos como almas penitentes alrededor de mi cabeza, eran las tres de la mañana y la memoria decidió evadir un poco menos, aunque sea por esa vez.

 Entonces uno de esos agentes imaginarios se detuvo a mi lado, tenía en la mano derecha una pipa de coco artesanal, sonreía mostrando los dientes y tirando el rostro para atrás, sacaba pecho siempre, su mirada era fija, pero vacía. Me dijo, hola hermano.

 Entonces me invitó a salir de ese perímetro cuadrado y nos fuimos a Jesús María. La tarde helada era un detalle irrelevante, él jamás tenía frío. Seguía flotando, siempre flotaba, casi ni se sentía su presencia por momentos. Su pipa de coco estaba vacía y solo la tenía allí de adorno, no tenía ninguna función. Hace algunos años quizás sí, hace algunos años quizás esa pipa de coco era el motivo de unidad en una grata amistad, pero el tiempo pasa y abre los ojos de los uno y enceguece más a los otros.

 Nadie descubrirá la verdad que no merece.

 Nadie será engañado si ha demostrado de manera contumaz amar más a la mentira que a cualquier otra cosa.

 No siempre fue un desteñido espectro casi transparente y flotante, errante de mis memorias y ausente de mi presente. No siempre fue un recuerdo.

 A veces en la misma piedra donde se esgrimen y sellan a furor de las pasiones humanas las promesas pro eternas, es en la misma roca venenosa donde se funden y quiebran el cumplimiento de las mismas.


 Que la roca os acompañe en las idas y venidas de tu desencontrado camino. Si algún día el gran hermano decide volver, solo debe tocar la puerta. Nadie negará a abrir los ojos; hoy no, mañana menos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario