Por allí algún colaborador
(si es que lo hay) que ahora me lee, inmediatamente ha relacionado estas siglas
con el banco en el que trabaja. Y, pues, sí, no se salgan de esta página solo
porque voy a hablar de un banco porque en realidad no voy a hablar de
Interbank, no. Eso sí sería mucho, voy a hablar de mi saturado cerebro de esas
tres letras que ahora son hasta el aire que respiro para dormir.
Por ejemplo, estoy podrido
del genio y figura que es CRP (ci ar pi, por su pronunciación en inglés), o el
súperpoderoso de Interbank. En sus manos reposan el futuro laboral de más de
7,500 colaboradores y el impacto que pueden tener en sus familias. Si en
promedio cada uno influye económicamente en la vida de cuatro personas, estamos
hablando que el gran CRP tiene una influencia directa e indirecta, sumadas, de
aproximadamente 30,000 personas. Y solo les hablo de sus colabores, no de sus
clientes. O sea, millones. Sí, millones. CRP sale de compras y se trae para la
casa, no un par de zapatillas ni una correa, no, eso es para dummies, él se
trae reconocidas marcas como IPAE para el conglomerado. Y todos somos felices.
Pero si te cuento esta
historia y no la de una mujer bella que por ahí enamora, una loca despeinada
que encanta o una mujer de aquellas que siempre respetaré, si no escribo sobre
ello es porque formar parte de IBK implica, que IBK forme parte de ti. Y ahora
mismo siento que voy a soñar con cada producto financiero y que moriré en el
intento de recuperar mi vida antigua.
Para ello, debo decir, esta
nueva vida no está nada mal. Lo que está mal es que me zarandee tanto y te esté
contando a ti toda esta historia, que de seguro poco te interesa, pero ya pues,
ya te relajaste. Ya te distrajiste. ¿Qué lección te pude enseñar hoy? Pues, de
vez en cuando, no pienses en lo que vas a hacer, decir o escribir. Sé
irresponsable por una vez y haz algo así como al garabato, no te arrepientas ni
pidas disculpas. Así como yo, que en tu cara pelada me he mandado a escribir este reverendo mamarracho.
Ah, buen día.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario