Páginas

Un blog diferente.

Un blog diferente.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Para ella (para ti), con amor.

Cuando la vi por primera vez fue un milagro.

Han pasado poco más de ocho meses y hoy sé que esa primera vez, sea cuando sea aquella vez que nuestras retinas se conectaron, allá en la arena y sacudidos por la brisa, esa primera vez, cuando sus cabellos lacios y negros surcaban el aire y le daban fragancia y movimiento, una danza perfecta y armoniosa de brillos azabaches; esa primera vez supe que ella era, que tú eras. Siempre y cuando tú -léase, tú- seas Carolina Elizabeth, mi amor.

Cuando tu sonrisa me cautivó; cuando tu voz entonada para alabanza me encantó; para cuando tu figura se erigía bella y delgada bajo los colores de los vestidos sabatinos; para cuando tus manos y tu boca encontraron la manera de darme el calor del amor, para cuando llegó ese momento, cada vez y a cada paso, en cada centímetro de la línea recta del tiempo, yo me enamoraba más de ti.

Fue cuando nos besamos que supe que esto no se detendría. Que mi amor no pararía de crecer jamás. Y hoy sé que te amo más que nunca y como nadie nunca podrá amar, porque te amo diferente y en superlativo, te amo más.

Te amo como se ama lo infinito, que sin conocer más del retazo que el presente muestra, se sabe y manifiesta eterno y con ello el amor sobrepasa lo que te amo. Y Dios es amor. Sonríe, brilla, muévete, camina, habla, canta, despierta, cierra los ojos, bosteza, llora, grita, ríete a carcajadas, no hagas nada en absoluto, duerme, cáete, levántate, salta, detente, explica, calla. No importa lo que hagas, te amo más, cada vez más. Siempre más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario