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Un blog diferente.

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martes, 2 de abril de 2013

Mi pasión


La pasión que en otrora me ha llevado a llenar cuadernos viejos con historias, frases y versos aún sigue dentro. Esa pasión por el arte, que no sólo abarca letras inexpertas, sino hasta la vida misma. Esa pasión que es pobremente comprendida forma parte de mí.


En este momento, con cierta cantidad de grados de temperatura que indican fiebre, escribo. Abrigado como lo estaría en invierno, tomando una taza de manzanilla y escuchando las palabras de mi madre que suplican que descanse de una vez por todas. La noche está cálida, aunque esa sensación podría ser causada por como estoy vestido. Me digo maquinalmente que este ha sido un excelente día, aunque sepa muy bien que no ha sucedido nada extraordinario, en cambio estoy afectado por la gripe. Algún vecino escucha rock de los ochenta en volumen moderado y desconcentra por momentos la intención que tengo de no dormirme hasta terminar de escribir. En este momento de sinceridad desenfrenada, no por ello malcriada, pero sí lleno palabras carentes de miedos opresores, me siento muy a gusto manchando una hoja que se virtualiza esta noche. Una noche de letras dedicada a hablar de una pasión. Una pasión que surgió al comienzo de la secundaria. Historias de guerreros, fábulas infantiles y pronto junto con los recuerdos de los primeros esbozos de ilusión... la novela. Esa pasión se unió al gusto por los libros; horas nocturnas bajo la luz de una lámpara en que desgasté mi vista ante libros que hasta ese entonces ninguno de mis contemporáneos parecía estar interesado en leer. Mi imaginación voló un poco más allá y mis palabras empezaron a fluir dentro de los límites de mi léxico aún escaso. Y pronto ya había llenado algún cuaderno con inscripciones propias de un aficionado, tan igual como ahora. Desde entonces escribir es un modo de catarsis, una forma de alimentar la creatividad que suele apagarse en la mayoría de personas con el paso de los años, un medio de comunicación, un canal por el cual puedo crear o recrear momentos para que queden perennes en la memoria, o al menos puedan recordarse al leer esas hojas manchadas. ¿De dónde nació esta pasión?... De la vida. Todo es un motivo para escribir. Todo tiene historia. Desde la caída de una hoja hasta una guerra de cien años. En pocos versos...

Escribir es como dibujar con letras
y hacer música sin notas,
es mentir de la manera más hermosa
y odiar de la manera más terrible,
así como amar intensamente
o de manera tan dulce y tierna
que se acaben incluso las exageraciones;
es vivir años o siglos en minutos
como también vivir segundos en horas y días;
es hacer eternidad lo finito... la vida.

Bendición, es probablemente el término más adecuado para nombrar el hecho de tener tantos amigos que, al igual que yo, comparten esta misma pasión. Sus estilos, sus motivos, sus ideas, sus convicciones puedo bien no compartir totalmente, pero tienen partículas de mi corazón con ellos. Loui, Mónica, Krystal, Carol, Julián, Zach. Personas con una forma de vida, con perspectivas diferentes de la vida, con mucho que dar, con mucho que decir. A estas personas agradezco mucho y aunque de todos los mencionados la mitad son autores en este blog, sé que siquiera por curiosidad llegará mi agradecimiento a ellos y a los que no he nombrado, que son personas que considero mucho.

Dicen que las palabras habladas se las lleva el viento, por eso prefiero escribirlas y empezar así, agradeciendo, la redacción de posts "propios de mí". Gracias a todos los lectores, amigos y más.

lunes, 1 de abril de 2013

El arte de sentirse hipster sin serlo.


Hola.

El privilegio de escribir en este blog/revista me trae muchas ideas e historias a la cabeza. Tengo un problema que recién hace unos días me di cuenta: 'multitasking' le llaman. No puedo hacer solo una cosa, en síntesis. Por lo tanto, si no encuentran un orden en lo que escribo, me lo informan por favor.

Juan José me invitó a formar parte de este grupo y se lo agradezco encarecidamente. El tiempo es el primer enemigo. Pero el reto está y, como siempre, el objetivo es vencerlo. Tendremos mucho de qué hablar (o sea leer, comentar y responder) y espero que mi presencia en este espacio no sea esporádica.

Uno de los grandes retos que enfrenta nuestra juventud es pensar. Pensar implica: filtrar la información que recibimos, interpretarla, analizarla y sacar nuestras conclusiones basadas y referidas en sus autores y crear nuevos conceptos, teorías y propuestas con nombre propio. Una tarea compleja, ¿verdad? Complejo no significa imposible. ¿Te atreves?

Intentémoslo.

Juventud, etapa de la vida de la que no se sabe con certeza cuándo comienza y no se entiende cómo termina. Durante la historia de la humanidad, esta ha experimentado épocas distintas influidas por ideas, cultura, presiones políticas, iniciativas ideológicas, estilos de vida y movimientos activistas. En nuestro caso, nuestra época, nos exige pensar en la ecología, respetar el medio ambiente, culturizarnos, aprender de historia, escuchar música distinta, vestir para sentirnos cómodos pero a su vez para identificarnos con nuestro grupo de amigos.

Existe una tribu urbana (o al menos eso parece) llamada los hipster. Y tengo la ligera sospecha que ustedes ya saben de qué se trata. Y si no lo saben pues ya lo googlearon. En fin, el objetivo de mi referencia a este estilo de vida es que tratan de sentirse fuera del montón al punto de gustar de música independiente y vestirse de modo intolerable hasta hacía unos años para los modistas, que a fuerza de popularidad tuvieron que adecuarlo y reformular las tendencias de estos últimos años.

Al leer algunos artículos de este blog/revista encuentro curiosamente que se busca compartir una idea al margen de lo común o de lo cotidiano y, por consiguiente, singular, particular e independiente. El hecho de formar parte de este grupo implica por lo tanto pensar distinto (no como hipster por supuesto, sino como un individuo que razona), tener un ritmo de vida distinto (no buscando lo que está fuera del montón, sino apreciando y haciendo lo que es saludable y positivo), escuchar música distinta (no estar en la constante búsqueda de canciones reservadas para grupos reducidos, sino agradable y que promueva bienestar y recreación) y expresarse de un modo distinto (con el uso correcto de nuestro lenguaje que aporta a un mejor entendimiento entre miembros de la sociedad y un desarrollo productivo del habla).

Es así como creo que podríamos entender el contexto en que se orientarán los artículos que publicaré y que están publicando mis compañeros autores.

¿Qué te parece?
Gracias por leer.

Si tienes alguna interrogante sobre lo que he escrito o te gustaría sugerir algún tema del cual podríamos compartir y debatir te agradecería comentes este post.

Adiós.

***
Ahora, una caricatura que encontré en las redes sociales.

domingo, 31 de marzo de 2013

Editorial - Semana 4

Hola,

Se inicia una cuarta semana tras un espacio de reposo. Semana Santa, conmemora tradicionalmente en memoria de la pasión, muerte y resurrección de un personaje que cambió la historia. Pero no sólo es el recuerdo de una muerte, implica algo más. Deja entrever la humildad, el amor y la promesa de una nueva vida, promesa hecha casi al comienzo de la historia (pero planificada mucho antes). Posiblemente el mundo en general lo olvida, posiblemente se ha convertido en una celebración vacía, en un feriado más; es algo digno de recordar, algo con mayor importancia que el descubrimiento de América o la llegada del hombre a la Luna.
Se inicia una nueva semana. Publicaciones nuevas aguardan a la vuelta de la esquina y el ingreso de un nuevo amigo. Con las mentes recargadas tras un tiempo de reposo para nuestras neuronas, recomenzamos...
  • Lunes: Nuevo autor. Presentación.
  • Martes: JuanJo. Mi pasión: Más que tinta, más que palabras.
  • Miércoles: Loui. Contraintuición: El atributo de pensar contra el razonamiento comúnmente aceptado.
  • Jueves: Julián. Generación...
  • Viernes: Monica G. U.



Síguenos...


Editorial

Juan José Valverde.

jueves, 21 de marzo de 2013

Editorial - Semana 3

 Hola,

Hoy, Día Internacional de la Poesía, es el cumpleaños de una amiga y autora en este blog. Monica. Un 21 de marzo nació, creció y sigue creciendo. Le envío un saludo muy afectuoso desde Lima hasta Paraguay siempre deseándole lo mejor. Aclaro que es por esta razón que la semana que ha pasado sólo tuvo tres publicaciones.

Las noticias de la política seguro han distraído la atención de los que en algún momento han comenzado a leernos, también puede ser una causa el inicio de clases. Aún así sé que hay muchos que de alguna manera siguen este comienzo todavía tímido. Nos siguen porque son amigos, porque gustan de lo que escribimos aunque no alcance aún la valla y por otros motivos que no conozco. Por ello  y por el motivo por que nos sigan... se les agradece. 

A causa de algún comentario "x" recalco que no es la intención de que esto se convierta en un blog de autoayuda, tiene un objetivo más elevado. Conforme vaya esfumándose ese velo de timidez que cubre a algunos de los escritores de este sitio podrán ver el fondo y la forma de manera muy clara.

Ahora se abre una nueva semana. Cargaré con el mismo tintero de siempre por aquí, por allá, por todos lados. Veamos hasta dónde se llega con una publicación inocente, y hasta dónde, con un poco de imaginación.

Sin más que decir. 
Gracias

Soy JuanJo


miércoles, 20 de marzo de 2013

A prisa


¿Para qué corremos?
Llevo la vida a prisa desde que tengo uso de razón, los sabores han pasado casi sin ser percibidos; los colores y los sonidos, también. Y es que "la velocidad con que avanza el mundo..."

Han pasado apenas dos meses desde que comencé a, para variar, correr, aunque esta vez sin un sentido concreto; esta vez corro sobre el pavimento, respirando algo que ya había olvidado. Correr para dejar de correr. Sí, la frase es contradictoria y absurda, pero es la manera más correcta de definir este estado.
Pero vuelvo a preguntarme: ¿Para qué corremos en la vida?
Moriremos sin duda, ¿acaso creemos que por robarle horas al sueño o vivir con un reloj en la muñeca que miramos cada dos minutos viviremos más?
He vivido esa vida, pero he sentido tal fatiga física y espiritual que llegué a un punto en que las fuerzas ya no me daban más, la voluntad tampoco. No digo que a todos les pase lo mismo, por naturaleza soy más débil que la mayoría.

No sé cuanto tiempo voy trotando en esta vía. Pero, parece que el alma ha vuelto a mi cuerpo, al menos siento que respiro. Al mismo tiempo siento que huyo, de todo, de todo eso, y de lo otro también. Hace pocos minutos, mientras miraba el abismo que se extendía ante mí, las olas que reventaban contra las piedras allí abajo. ¡Demonios! Todo lo que he pensado. La vida no merece que uno le ponga fin... lo acabo de aprender. No merece que la lance a los vicios, no, no lo merece. No recuerdo por qué motivo empecé a correr, sólo sé que estoy haciéndolo, empecé a escapar de mí, de mis fantasmas, de su imagen y su recuerdo asesinos.

Ahora es el final de mi carta.

¿Sabes? Sigo viviendo. Y aunque dicen que huir es de cobardes... nunca me sentí tan valiente.

martes, 19 de marzo de 2013

Honestidad para hacer la diferencia.


Excluyendo de plano el mensaje político del que fuera, en el 2011, el eslógan del partido que hoy es gobierno, busco rescatar esta frase como un estandarte de moral, de una autenticidad que no se refleja solo en la forma de hacer las cosas, la honestidad es un rasgo inherente, casi un aroma ineludible que se siente y se siente fuerte en la forma de ser de quien es honesto.


Lima es una ciudad golpeada, una ciudad violenta, una ciudad de gentes egoístas, de mentes perversas, de corazones desobedientes. Pero lo que más la aqueja, es que Lima es una ciudad asaltada por esas hordas de criminales que han puesto en jaque la honestidad. No solo nos roban desde el gobierno, que opera desnudado y a vista y paciencia, con el consentimiento de todos nosotros, víctimas complacidos; nos roban las empresas a las que nos han obligado a mantener sus fondos dinerarios; nos roban cuando nos ofrecen algo por lo que pagamos y recibimos un producto inferior, alegres lo aceptamos; nos roban cuando subes al bus y te obligan a pagar lo que no debes; nos roban cuando en ese restaurante no te sirvieron lo que pediste y con una carcajada dejamos que la cosa pase nomás; nos roban cuando salimos a caminar y por caminar nuestra vida puede llegar a valer menos que un celular, menos que un billete, menos que lo menos porque la honestidad ha sido despavoridamente ahuyentada de las calles. Vivimos en una sociedad deshonesta y cínica, cínicos todos, permisivos ante el robo, quietecitos ante el imperio del horror, sinvergüenzas, malhechores. Unos por robar; otros por silenciar y convertirse así en cómplices.
Pero las masas aprendieron a indignarse. Una incipiente sed de búsqueda de honestidad ha despertado en las glándulas de los limeños. Y toda esta inquietante realidad la podemos extrapolar a la sociedad del mundo en general.
Enferma del cogoteo salvaje, que nace de la desobediencia, producto del egoísmo, esta sociedad mundial tiene indignados y tiene legiones de anónimos, tiene colectivos sociales transnacionales, tiene apoyo de las gigantescas cadenas. Este sentir es, hoy por hoy, un sentir pandémico: no callarse más ante la cultura del robo.
El mundo se está moviendo, el mundo está ocupando, el mundo se está levantando. Pero una vez en que coincidimos con el fondo, podemos pasar a ser cuidadosos con las formas. Con violencia no vamos a combatir la violencia. No seamos partícipes de esta agudización de las contradicciones. Hay fórmulas más eficaces para enfrentar la deshonra que nos está arrebatando la paz.
Ya hace miles de años, allá en el Sinaí, se había escrito en una de las tablas: No robarás. Hoy te lo digo a ti, ¿no quieres más de esto? Pues basta, tú no lo hagas tampoco.
¿No quieres más estafa, robo, mentira, hurto? No lo practiques jamás. Ten por seguro que alguien te está mirando, que alguien verá en ti un ser de paz, que contribuye al bien y ese hombre seguirá tu ejemplo y puedes desatar con tu solo accionar, que parte desde el centro más profundo de cada pensamiento, toda una nube bienhechora, de buen comportamiento, de decencia, de honestidad. Solo así podremos hacer una diferencia auténtica, visible y capaz de transformar realidades.

PD. Saludos a la señorita de la sonrisa hermosa.

lunes, 18 de marzo de 2013

Lo que falta...

Entre afirmativos y negativos se fue decidiendo un aparente futuro. Bastante incierto, claro está. No quiero quedar de politiquero ni mucho menos partidario de alguno de los bandos. Simplemente hay algo que no va bien... y es algo que sin necesidad de pensarlo mucho uno puede notarlo.


Honradez. Es común escuchar palabras y palabras, pero es poco común ver obras y obras, y de verlas se acompañan de costos elevados que denotan mala administración o malversación de fondos. Pero acaso no cae el resto en el mismo asunto. Darle una falsa dirección al cobrador para que nos cobre veinte céntimos menos, utilizar un rompellaves para captar la señal Wi-fi del vecino, y otras cosas tan "insignificantes" que hacemos ya por costumbre, por imitación, por "vivos" o por alguna razón que escapa a las dichas anteriormente hacemos. Alguna vez escuché algo sobre la cultura de la "viveza", tal vez creemos que es una exageración, pero cuán dañino puede ser el perder nuestra integridad.
Uno de los recuerdos que tengo de mi infancia es la insistencia de mis padres en la honradez. Tras trágicos sucesos llegué a salir de la burbuja en que entonces me refugiaba y me topé con lo que llamamos mundo. Sin duda fui tomado de inocente, hasta adaptarme, hasta poder ser parte de un grupo, hasta desarrollar estrategias de supervivencia. Pero nunca logré tales objetivos en su totalidad. No me pondré como un ejemplo de honradez, sin duda con el tiempo también he caído en esto, aunque procuro siempre evitarlo. Es sólo que la gran ilusión por conocer lo que me rodeaba se esfumó al ver tal imagen tan decepcionante. A veces suelo preguntarme el porqué, pero no he encontrado una respuesta, ya que está basada en decisiones mías y de los otros. Ahora esperando tomar la línea que me lleve de regreso a casa, pienso en mis aspas o cruces, los SI y los NO que marqué o no marqué y aunque quisiera encontrar una opción que asegure este gran principio, no la encuentro. Se ha vuelto muy común votar por el "mal menor", una visión altamente denigrante. Subo al autobús. No hay asiento. Suben ancianos que esperan parados algún gesto humano, otros llaman la atención a los jóvenes y adultos sentados. He conseguido extraer un libro de mi mochila. Leo.