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Un blog diferente.

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miércoles, 1 de mayo de 2013

La última rosa.

Los pétalos rosados se acariciaban con suavidad entre sí, ese vientecito suave que los movía no se sentía más frío que el suelo en donde las rosas habían caído. Y sobre ellas una lágrima. Salpicó lentamente y se esparció por la piel rosa de la flor abandonada, él dejó de mirar a la rosa y se atrevió a levantar la mirada, ahí la tenía, en frente, tan hermosa como todos los días en que había brillado solo para hacerlo feliz, solo que ahora se veía nebulosa, gris, sin expresión de alegría, estaba como muerta, con ojeras y una sombra oscura que la envolvía en la más notoria de todas las tristezas.
-    


      - Sí, tengo cáncer. – dijo ella.

Entonces se desplomó sobre él, él acudió rápidamente a sostenerla e intentar acomodarla. Nada era más ruin que verla en ese momento sin movimiento alguno, sin más palabras para hacerlo sonreír, no había más gesticulación, no había nada. Y la nada lo presionaba contra la malévola idea de que tarde o temprano la iba a ver así dentro del cajón que separaría la felicidad del dolor más profundo, ¡¿por qué el amor no era más fuerte que la muerte?! ¿Por qué la consciencia asimila la acción de amar como eterna por encima de todos los razonamientos que indican que, sea como fuere, inclusive el más puro de los amores vividos por nuestros cuerpos mortales se tiene que acabar en algún momento?

Miénteme. Dime que no es verdad. Dime que el para siempre era cierto.

Su cuerpo debilitado se estremeció sobre la cama y de un salto se levantó, pálida, huesuda, como absorbida de a poquitos por la succión implacable de la muerte que de todos modos se la iba a llevar. Él lo supo desde un principio, todo ese tiempo en sus adentros el pecho le había gritado al oído que eso estaba sucediendo, pero él ensordeció, se cegó, se volvió impermeable a los pensamientos lúcidos que el cerebro le ordenaba. Ella había padecido del mal hace mucho y por eso prolongó tanto un matrimonio que jamás se celebraría, ni modo que de la catedral hubiesen podido unir sus dos apesadumbradas almas en el panteón para compartir la eternidad del silencio y la inexistencia juntos. Ella se lo ocultó para que él no sufriera, pero ahora que quedaba tan poco tiempo, él sufría el doble. El doble por saber que ella se iba y porque había sido tan feliz a aquello que no podría tener jamás en su vida otra vez.

Esa mañana, la primera vez que la vio, era la mujer más hermosa del mundo.

Sus párpados no podían permanecer abiertos más tiempo, hablaba tan poco, pero al menos un poco más de lo que sonreía. Su voz se hallaba putrefacta. Pero él la seguía amando. Tarde o temprano iba a partir, ¡Dios Mío!, ¡dale el descanso a ella y otórgame a mí el olvido!, ¡que me trague la tierra misma en un remolino de desastres y no se halle más en mí conciencia para recordarla!

¡Pero, Señor, dame tanto amor como para hacerle justicia al tamaño de la felicidad que ella todo este tiempo me ha dado!

Ella cerró sus ojos a la vida. La rosa se marchitó.

martes, 30 de abril de 2013

Mi casa.

Tengo una casa.
El patio de aquella casa es grande. Está cercado pero hay mucha diversión en él como para atreverse a mirar afuera. Tiene un árbol grande parecido a una lupuna que se deja abrazar en días de lluvia. También tiene un riachuelo que cruza por el lado derecho de la casa hasta el patio trasero. El camino de ingreso a la casa es de piedras, un tanto rústico, pero muy agradable a la vista y al pasar por ahí.

En la casa se encuentra una sala grande también, con vista a la calle y una entrada para cada ambiente de la casa. Tiene muchas fotos de la familia. Es un lugar para reunirse y apreciar cómo va toda la casa.
La cocina, el centro de los sabores, un lugar apreciado y respetado. Tiene de todas las especias habidas en el mundo y es donde se producen los majares más exquisitos. Ahí se guardan los vegetales que crecen en el jardín delantero y posterior, algunos de los dulces que se encontraron en los dormitorios de arriba escondidos, y también uno que otro regalo culinario que se entregó en la sala. Tiene vista hacia ambos patios. Las reservas de agua para todos los habitantes se encuentran aquí también.
El patio trasero es un poco más pequeño que el patio delantero, sin embargo alberga la recreación para un público distinto, los niños. Y tiene muchos arbustos que lo rodean y son limitados por la misma cerca. El riachuelo los riega y forma pequeñas islas donde los niños disfrutan del sol y de sus aventuras, creyendo encontrar tesoros ocultos y descubriendo nuevas especies de animales.
La casa también tiene un segundo piso donde los habitantes ocupan su tiempo durante la noche. Algunos duermen otros están aún despiertos. Leyendo un libro, haciendo las tareas de la escuela o la universidad y avanzando con proyectos personales. Algunas veces también entretenidos en la computadora con los viedojuegos. Una vez se observó que un telescopio salía de una de sus ventanas para observar las estrellas. Son tres dormitorios que solo están conectados entre sí por un pasadizo azul que lleva al ático.
El ático es un lugar soleado, con mucho por hacer, ahí es donde se guardan los recuerdos tristes y algunos tesoros personales que fueron olvidados con el tiempo. Algún día alguien ordenará el ático. Algún día dejará de ser triste para convertirse en otro espacio de aventuras para los niños.
Esta casa no sólo es mía. Es también tuya. Tiene algunas esquinas con telarañas, uno que otro alimento olvidado en el repostero que se está pudriendo, en los baños tiene fugas de agua, parte del tejado se está cayendo, a veces también alguien se olvida la luz prendida y otro enciende algo de fuego peligroso en un lugar cerrado a escondidas poniendo en peligro a toda la casa. Pero es nuestra casa. Se llama Tierra y sus recintos son nuestros continentes. Después que se derrumbe nuestra casa no nos quedará nada. No tendremos adónde ir.
Aún podemos cuidarla.
¿Te animas a ordenar conmigo nuestra casa?
Feliz Día de la Tierra (Hoy y siempre) 22/04/13.

domingo, 28 de abril de 2013

Editorial - Semana 7

"(El amor) Todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca terminará. Las profecías serán eliminadas, el don de lenguas terminará, el conocimiento será eliminado. Porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías limitadas.
Ahora nos quedan tres cosas: la fe, la esperanza, el amor. Pero la más grande de todas es el amor."
- Primera Carta a los Corintios, capítulo 13, versículos 8, 9 y 13.

¿Te has percatado esta mañana que todo en cuanto te rodea ha sido dispuesto por Dios para que seas feliz? Y, sencillamente, ¿te resulta sentirte feliz? Ama.

Si crees que no puedes, ama. Si sientes que te caes, ama. Si la vida se pone hoy gris y alrededor solo hay espinosos recuerdos que te atormentan y no te dejan sonreír, solo ama. Ama hasta que sientas que no puedas amar más, porque en ese preciso instante podrás amar aún más. Quien ama es feliz porque el amor es lo más sublime que el ser humano puede tener, porque la propiedad de amar es una virtud celestial de Aquel que nos amó a nosotros primero y que nos ordenó,  Amarás al prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:39).

No ames como buscando/esperando ser amado, ama porque ya lo eres. Ama porque tienes un Padre en los Cielos que te ama infinitamente y no hay amor más fuerte que el amor de Quien es el mismísimo Amor Único y Verdadero.

Ama, ama, ama a quienes te rodean, a quienes quisieras que te rodeen; ámalo a él, a ella, perdónalos. Perdona y luego ama. Ama y luego sigue amando. Conoce y ama. Ama y luego ama más. Ama a tu familia, ámalos mucho. Ama a tus amigos, como a tu familia. Ama a quienes no tienen el placer de amarte, ámalos porque no aman, porque no tienen amor, pero otórgales el don por excelencia* del Dios Verdadero, Viviente y Creador y así libéralos del círculo del odio.

Cada vez que ames a alguien, una sonrisa en el Cielo se estará dibujando, estarás complaciendo a Tu Salvador y promoverás un cambio en favor de la verdad que restaura y libera.

Ama y sentirás a Dios en tu corazón.
Por tanto, ama y serás feliz.

Loui Casafranca
Editorial 

*Gracias, linda.

jueves, 18 de abril de 2013

El tiempo.


Las manecillas apuntan sin generosidad ni piedad hacia el extremo que indica en dónde estamos justo ahora, en qué parte de la infinita línea del tiempo nos estamos ubicando, avanzando sin detenernos siempre hacia adelante y así como avanzamos en la inacabable pista, así y a ese ritmo, la manecilla gira en sentido circular. El tiempo jamás se detiene. El tiempo solo tiene un sentido: hacia adelante. El tiempo no varía jamás su ritmo, es constante. Hasta donde el hombre puede entender, el tiempo no tiene un límite ni en su principio ni en su final.

Si hay algo que siempre existirá, que siempre correrá a la misma velocidad y en la única dirección posible, ese es el tiempo.


El tiempo nos supera, nos excede, nos traspasa; aún si tu conciencia dejara de existir en este momento, el tiempo seguirá en su ritmo único y perenne, contigo, sin ti, a pesar de ti, de nosotros, de todos, de ninguno. El tiempo es una de esas cosas que la sabiduría humana no puede entender porque Dios así lo dispuso, entonces solo hemos sistematizado su recorrido en la inexactitud más útil: el calendario. Así, el año se subdivide en 12 meses, pero a su vez, en 365 días (sin contar el bisiesto, que sirve para ajustar la inexactitud pese a que no la ajusta del todo perfecto), cada día consta de 24 horas, cada hora de 60 minutos y cada minuto de 60 segundos. Existen más compartimentos superiores e inferiores, pero estos son los más habitualmente utilizados por su cotidianidad y facilidad.

Una persona puede no saber dónde vive, puede carecer de la capacidad lecto-escritora, pero siempre sabrá cuándo es de mañana, cuándo es de noche, cuándo ha sido ayer y cuándo será mañana. Dios nos dio la capacidad de convertir el tiempo en un recurso ya que, sin entenderlo, podemos utilizarlo, o más bien regirnos a él para distribuir nuestra línea de vida de la mejor manera para poder cumplir siempre las metas propuestas.

Entonces, es incierto que el tiempo es limitado, escaso, retractándome así de lo expresado en la editorial del día lunes de esta semana. Lo limitado, lo escaso es el espacio que ocupa nuestra existencia en la infinita línea del tiempo. Si vivieras setenta años, ese es tu espacio del que dispones y debes administrar cada parte de ese espacio de la mejor manera, pues luego estarás muerto y no podrás hacer nada más. Si te toca cinco años de carrera, simultáneos a cinco años de tu juventud, debes subdividir el tu existencia de tal modo que no se te escape hacer nada. Cada vez que retrasas algo, corres las metas trazadas hacia adelante de modo que se salen del límite de tu vida, el tiempo seguirá, pero ya no podrás realizar nada porque muerto nada eres capaz de hacer.

Tu vida es valiosa y puedes hacer todo lo que te has propuesto. Y es posible que no me hayas entendido nada, si ese es el caso, tranquilo, tranquila. Dios sí comprende el tiempo porque el tiempo fue creado también por Él. Nada se ha escapado de Sus Manos y Él nos promete que hay tiempo para todo. No sería mala idea dedicarle su espacio a Él día a día para que Él, Creador del tiempo, pueda disponer de tu vida de tal modo que en el tiempo en el que te has situado puedas cumplir con los objetivos y metas que te has propuesto, siempre armonizados con la Voluntad de Quien también te creó a ti.

martes, 16 de abril de 2013

Hoy.


Hoy oraré a Dios por la mañana.

Hoy estoy dispuesto a romper con mi ritmo de vida sedentario.
Hoy no pensaré del mismo modo.
Hoy trataré de ponerme en tu lugar.
Hoy pensaré en sacarle provecho al tiempo.
Hoy dejaré un recuerdo.
Hoy te miraré a los ojos para prestarte atención.
Hoy abrazaré de modo espontáneo.
Hoy te contaré un cuento inventado.
Hoy aprenderé a dibujar.
Hoy tomaré fotografías, capturaré el tiempo en papel.
Hoy respiraré profundamente.
Hoy leeré más.
Hoy conoceré el mundo a pie.
Hoy buscaré un motivo para sonreír.
Hoy ayudaré a alguien con su problema.
Hoy pediré perdón.
Hoy seré agradecido.
Hoy te miraré a los ojos otra vez.
Hoy saludaré a alguien que no conozco.
Hoy jugaré a lo que jugaba cuando era niño.
Hoy despertaré temprano y me acostaré tarde.
Hoy valdrá la pena.
Hoy no hablaré de mí.
Hoy te contaré un secreto y guardaré el tuyo.
Hoy no me haré al dormido en el bus.
Hoy resolveré un crucigrama.
Hoy compartiré mi merienda.
Hoy ayudaré a un ser viviente que no sea humano.
Hoy aceptaré un consejo.
Hoy ayudaré a hacer la tarea escolar a un niño.
Hoy compraré un libro y lo regalaré.
Hoy escucharé la música que me gusta.
Hoy amaré.
Hoy perdonaré.
Hoy me bañaré.
Hoy viviré para contarlo.
Hoy escribiré una carta con papel y lapicero.
Hoy recordaré a los que se fueron.
Hoy podré descubrir algo nuevo.
Hoy viviré feliz.
Hoy seré empático.
Hoy contaré las estrellas.
Hoy daré forma a las nubes.
Hoy veré el mar.
Hoy escalaré una montaña.
Hoy tomaré agua.
Hoy viajaré lejos.
Hoy te tomaré de la mano.
Hoy no miraré atrás.
Hoy me sorprenderé.
Hoy disfrutaré de los detalles.
Hoy inventaré.
Hoy aprenderé.
Hoy escribiré una nota.
Hoy (robaré un beso) regalaré una sonrisa.
Hoy cruzaré mirando a ambos lados.
Hoy visitaré un albergue.
Hoy seré ordenado.
Hoy te diré “te amo”.
Hoy no entraré a Internet (y si entro será para hacer una buena labor).
Hoy cocino yo.
Hoy seré tolerante.
Hoy renegaré con actitud reconciliadora.
Hoy buscaré una solución.
Hoy caminaré descalzo sobre el pasto.
Hoy pintaré un lienzo.
Hoy leeré una caricatura.
Hoy sabré lo que significa “bazzinga”, “supercalifragilisticoespialidoso” y “parangaricutirimicuaro”.
Hoy pronunciaré correctamente “Rumpelstiltskin”.
Hoy prenderé una vela.
Hoy aprenderé algo nuevo.
Hoy enseñaré lo que sé.
Hoy diré algo en otro idioma.
Hoy apagaré las luces antes de salir.
Hoy sembraré un árbol.
Hoy seré responsable (en todo cuanto pueda).
Hoy haré una llamada a alguien con quien no converso hace mucho.
Hoy no discrimino.
Hoy haré mimo.
Hoy daré un cumplido.
Hoy salvaré una vida (y si puedo, más).
Hoy haré cosquillas.
Hoy aceptaré las diferencias entre nosotros.
Hoy haré un truco de magia.
Hoy manejaré un vehículo (no motorizado).
Hoy conseguiré trabajo.
Hoy seré honesto.
Hoy visitaré y abrazaré a papá y mamá.
Hoy pediré ayuda.
Hoy pagaré mis deudas.

Hoy oraré a Dios por el día que viví.

Hoy será todos los días por venir
¿Qué más crees que podría hacer hoy?

***

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "No" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Steve Jobs (1955-2011)


Hoy es el mañana por el que te preocupabas ayer.

Dale Carnegie (1888-1955)



Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.

Martin Luther King (1929-1968)


Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.
Sócrates (470 AC-399 AC)


Un hoy vale por dos mañanas.
Benjamin Franklin (1706-1790)

lunes, 15 de abril de 2013

Editorial - Semana 6


Nunca pensé que algún día el tiempo sería un recurso tan demandado que, por limitado, me fuese suficiente inclusive para pensar, pero no para plasmar mis ideas pensadas en un papel.
He escrito desde que tengo cuatro años y desde ese entonces no ha sucedido un día en el que mi mente no tejiese historias susceptibles a ser transmitidas por la tinta y las palabras. Y así como me sucede a mí seguramente les sucede a mis amigos que comparten juntamente conmigo este espacio con ustedes para poder llevarlos a una reflexión. Ustedes, amigos que ahora me leen, a ustedes, a quienes nos dirigimos día a día con tanto cariño, son ustedes quienes juzgarán si el rol se está cumpliendo con calidad o cuánto debemos mejorar. En lo personal la crítica es el activo interpersonal que más valoro y espero poder encontrar comentarios que nos ayuden a superar el contenido y la presentación de esta plataforma, que es una iniciativa conjunta que pretende ser distinta, plagada en valores sin dejar de vez en cuando de arrastrarnos a paisajes imposibles envueltos de la imaginación de los autores que aquí han dejado huella de su inspiración.
No quiero cansarlos con esta presentación. No inicié esta editorial con un saludo ni con una bienvenida, estamos empezando la semana número seis, gracias a Dios, y este tremendo inconveniente que es la escasez de los minutos lo utilizaremos en ventaja de nuestro propio propósito. Invito a los autores de este blog a que dediquen sus líneas al tiempo, al recurso más valioso que hoy el hombre intentar administrar con mayor efectividad. Mejor consejo no habría dado ya, hace tantos siglos, la misma palabra de Dios: “En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre.” (Eclesiastés 3:1)
Amigos lectores, tengan ustedes una muy feliz semana, que el Amor de Dios llene sus corazones de felicidad y puedan atravesar los caudalosos ríos que el mundo nos depara tomados de la mano de Nuestro Creador. Esta semana queremos aprender todos juntos a poner nuestro tiempo en las manos de Quien es Dueño y Creador de, justamente y haciendo valer la redundancia, el tiempo.
Con cariño,
Loui Casafranca.
Editorial

martes, 9 de abril de 2013

Érase una vez.

Érase alguna vez...

Cuando soñábamos, cuando teníamos el poder creativo de los más grandes genios de la historia, cuando teníamos aquella energía inagotable que fluía a borbotones de nuestros frágiles cuerpos. Esa época ya pasó. La pregunta consiste en saber si esa capacidad latente en cada una de las criaturas que fuimos fue desarrollada y si no lo fue... ¿porqué?


Nacimos. Un día como cualquiera con mañana, tarde y noche. Hablando con Julián recordamos algo de la psicología que nos enseñaron en el colegio. Tras pasar, con un promedio oscilante entre 8 y 10, el test de APGAR comenzamos nuestro desarrollo normal dentro de los parámetros de la ciencia. Pronto, siempre sorprendiendo a nuestros padres, pronunciamos nuestras primeras sílabas. En todo ese tiempo éramos estimulados, nuestras 8 inteligencias iban desarrollándose en proporciones discretas y variables entre uno  y otro. Nosotros no lo supimos, no nos percatamos de ello, hasta comenzar la educación institucionalizada en que nos piden notas en azul, cuadernos llenos, láminas Huascarán y agendas escolares firmadas. De pronto aparecían los personajes típicos de la escuela: el niño estudioso y del cuaderno más pulcro, el malcriado, el ausente, el abusivo y otros más y en ese grupo, tomando algún papel quizá, estabas tú y tu cerebro.

La varita mágica del tiempo se agitó y apareciste en el colegio, te enamoraste o eso creíste, hiciste deporte quizá, te apasionaste por algún arte o quedaste entre el común denomidador. Entonces aún conservabas algo de niñez, aún tenías imaginación, aún eras capaz de trasformar en fácil lo difícil. Aún. Entonces por la presión del conjunto de personas con que nos relacionamos (según Julián, por imitación y por el deseo inconsciente de ser adulto). Todo lo complicamos, caímos en el estrés de la vida. Ahora un problema tiene que ser difícil de asumir, las ofensas deben ser difíciles de perdonar, el arte debe ser dejado por algo académico y en la mayoría de personas, mecánico.

Además, y a propósito de las últimas noticias, la cultura va siendo dejada de lado. No solo hablo de programas de televisión específicos, los universitarios suelen usar la frase: '¿y para qué me va a servir este curso que no tiene nada que ver con la carrera?'. Con ello vamos cayendo en la pérdida de ese bichito de la curiosidad que de pequeños nos hacía llevar todo a la boca. Buscamos conseguir un punto de apoyo económico sin más.

Érase una vez un niño que vivía en el cuerpo de un adulto y llevaba el título de: Da Vinci, Newton, Einstein, Mozart, Carroll y muchos más.

PD: Loui dirá que lo que digo parece de onda 'antisistema' pero no, no lo es.