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Un blog diferente.

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miércoles, 8 de mayo de 2013

Amor a primera vista.


El aire ingresaba por primera vez a sus pequeños y débiles pulmoncitos, después de treinta y nueve largas -y casi interminables- semanas no dependería más de ella para sobrevivir, tendría que aprender a hacerlo por sí misma. La espera había sido tan dulce, como todos suelen describirla, pero desesperante al mismo tiempo por el deseo de verla ya entre sus brazos. Sus ojos brillaban: admirados, embelesados y cansados. Chispeantes lágrimas recorrieron su rostro denotando su alegría, contándole al mundo su dicha.


Su corazón ahora palpita despavorido, acelerado; cada latido la colma de gozo, la hace sentir más viva. Un torrente de tiernas emociones se ha desbordado en su interior, se pregunta, ¿qué es? No puede explicarlo. Como una rosa despierta ante el sol de mañana, así los pétalos de su alma se abren a un nuevo amor. Una sonrisa se dibuja en sus labios al oír las vibrantes notas de un fuerte sollozo. Alza su vista al Cielo y en un suspiro vierte su agradecimiento, su complacencia y encomienda al Ser que se la envió que la haga feliz en todos sus caminos. Siente su suave y tibia piel contra su pecho, por primera vez la ve y reconoce a su compañera del asombroso viaje que emprendieron juntas hace más de ocho meses.

Ahora están frente a frente, puede tocarla, mimarla, arrullarla, es completamente suya y de Dios. Pasa su mano por su pequeña naricita, un estornudo le roba una sonrisa, pero al instante desea aliviarla. Imagina lo que tendrá que pasar, su primera caída, su primer diente de leche, su primer beso, su primer corazón roto... ¡No!, dice en su interior aterrorizada, quiere envolverla y acurrucarla en su regazo y no dejar que nada dañe a su nuevo amor, a su niñita. Respira resignada, tendrá que aprender como ella lo hizo. 'Mamá está aquí', susurra aquel ángel hermoso que la blindará con nobleza, con caricias por la noche. Aquella mujer que dará su vida por verla sonreír todos los días, que le enseñará el significado de la palabra mujer, que la apoyará en cada paso, que con su ejemplo será la mejor maestra que jamás alguien podrá tener; que le hablará del amor de Dios, que le enseñará a amar.

Se ha vuelto a enamorar, entiende lo que tantos le contaron. Reirá, luchará y peleará por darle lo mejor, por hacerla sonreír, por colmarla de felicidad. Dará todo desde el principio hasta el final por escuchar ese 'te amo mamá'.

«Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.» Prov. 31:29.

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