El aire ingresaba por primera vez a sus pequeños y débiles pulmoncitos, después
de treinta y nueve largas -y casi interminables- semanas no dependería más de
ella para sobrevivir, tendría que aprender a hacerlo por sí misma. La espera había
sido tan dulce, como todos suelen describirla, pero desesperante al mismo
tiempo por el deseo de verla ya entre sus brazos. Sus ojos brillaban:
admirados, embelesados y cansados. Chispeantes lágrimas recorrieron su rostro
denotando su alegría, contándole al mundo su dicha.
Su corazón ahora palpita despavorido, acelerado; cada latido la colma de
gozo, la hace sentir más viva. Un torrente de tiernas emociones se ha
desbordado en su interior, se pregunta, ¿qué es? No puede explicarlo. Como una
rosa despierta ante el sol de mañana, así los pétalos de su alma se abren a un
nuevo amor. Una sonrisa se dibuja en sus labios al oír las vibrantes notas de
un fuerte sollozo. Alza su vista al Cielo y en un suspiro vierte su
agradecimiento, su complacencia y encomienda al Ser que se la envió que la haga
feliz en todos sus caminos. Siente su suave y tibia piel contra su pecho, por
primera vez la ve y reconoce a su compañera del asombroso viaje que
emprendieron juntas hace más de ocho meses.
Ahora están frente a frente, puede tocarla, mimarla, arrullarla, es
completamente suya y de Dios. Pasa su mano por su pequeña naricita, un
estornudo le roba una sonrisa, pero al instante desea aliviarla. Imagina lo que
tendrá que pasar, su primera caída, su primer diente de leche, su primer beso,
su primer corazón roto... ¡No!, dice en su interior aterrorizada, quiere
envolverla y acurrucarla en su regazo y no dejar que nada dañe a su nuevo amor,
a su niñita. Respira resignada, tendrá que aprender como ella lo hizo. 'Mamá
está aquí', susurra aquel ángel hermoso que la blindará con nobleza, con
caricias por la noche. Aquella mujer que dará su vida por verla sonreír todos
los días, que le enseñará el significado de la palabra mujer, que la apoyará en cada paso, que con su ejemplo será la
mejor maestra que jamás alguien podrá tener; que le hablará del amor de Dios,
que le enseñará a amar.
Se ha vuelto a enamorar, entiende lo que tantos le contaron. Reirá,
luchará y peleará por darle lo mejor, por hacerla sonreír, por colmarla de felicidad.
Dará todo desde el principio hasta el final por escuchar ese 'te amo mamá'.
«Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.» Prov. 31:29.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario